lunes, 16 de mayo de 2022

Reflexiones sobre bajar de categoría

Hace unos años dije que seguiría siendo del Gavà en 2ªB o en 2ªCatalana, y el tiempo se ha empeñado en ponerme a prueba. Lo mantengo qué duda cabe, pero después de pasar de 2ªB en 2017 a 2ªCatalana en 2022, de ir casi a decepción por año y de proyectos que mueren al poco de nacer o sin el tiempo necesario para madurar, entiendo que el aficionado al CF Gavà esté bastante hasta las narices por decirlo llanamente.

Esta vez ya sí, el Gavà, un club de más de 100 años de historia en una localidad de más de 45.000 habitantes, tiene la obligación de luchar por subir. Y quizá así, pueda volver a arrastrar a la gente que durante todos estos años, hastiada de derrotas y desaguisados intestinos, ha preferido dedicar su tiempo libre a otras cosas más agradecidas, o directamente a quedarse en casa viendo la tele. Quizá, quién sabe, también sirviera para captar a nuevos aficionados atraídos por el éxito. O puede que no, pero no se me ocurre otro modo.

Esta es la evolución del Gavà temporada a temporada en relación al escalafón que ocupa la categoría en el futbol español. La temporada próxima será el nivel más bajo en el que jugará el Gavà, el mismo momento que provocó el punto de inflexión más bestia de su centenaria historia, el de 1991, con Ródenas y Toni Llebaria al frente.

 


Hace unos días preparando un artículo sobre futbol femenino encontraba esta reflexión de Jordi Vaghi en El Brugués de Mayo de 1972, hace justo 50 años. Vale la pena leerlo:


La temporada próxima el Gavà quedará encuadrado en un subgrupo de 2ªCatalana, y se insinúa que la nueva modalidad de competición incluirá dos fases para intentar hacer más atractiva la competición, y que los equipos tengan algo por lo que luchar hasta el final; dar más premio que la aberración de este año en 1ªCatalana, con un premio raquítico (1 ascenso) y un severo castigo (5 descensos)… con el peligro de lo que le ha pasado este año al Amposta, a un paso de clasificarse para subir a 1ªCatalana en la primera y que ha acabado bajando a 3ª en la segunda. Veremos en breve quién acaba ganando las elecciones a la FCF y cuál es el plan de competición que se acaba aplicando.

Bajar y regresar en sólo un año es posible, si lo haces bien. En los últimos años lo han conseguido Mollet (descenso 2018, ascenso 2019), Rubí (descenso 2017, ascenso 2018), Sant Cugat (descenso 2018, ascenso 2019), Vilanova (descenso 2016, ascenso 2017), Borges Blanques (descenso 2019, ascenso 2020), Vista Alegre (descenso 2014, ascenso 2015), Rapitenca (descenso 2019, ascenso 2020 y a 3ª en 2022?)…

Hay incluso casos que han ido más allá, como el Sants, descenso en 2013, ascenso en 2014, y ahora en 3ªDivisión, el Valls (descenso 2018, ascenso 2019, ascenso a 3ª en 2020), o el Tona, descenso a 2ªCat en 2017, ascenso a 1ªCat en 2018, campeón de 1ªCatalana en 2021, y campeón y ascenso a 3ªDivisión en 2022; o también el Manresa, que necesitó dos años para subir (descenso a 2ªCat en 2012, ascenso a 1ªCat en 2014), que después de subir a 3ªDivisión acaba de lograr el ascenso a 2ªRFEF, similar camino que ha seguido el San Cristóbal, descenso a 2ªCatalana en 2014, ascenso a 1ªCatalana en 2016, ascenso a 3ªDivisión en 2018, y promoción a 2ªRFEF en 2022.

Naturalmente que sea posible no hace que sea fácil, y por supuesto que quién escribe esto no tiene ni idea de cuál es el método que lleva al éxito, pero sí nos podemos fijar en qué tienen en común todos esos retornos express. Por lo general, mantener a los jugadores que lo sienten y quieren seguir, fichar jugadores de categorías superiores, la mayoría de veces de la zona, e incluso en muchos casos recuperando antiguos jugadores (Rubí o Vilanova repatriaron a jugadores que habían tenido incluso en 3ªDivisión). Esta temporada entre 1ª y 2ªCatalana han jugado 125 chavales con pasado en el futbol base de Gavà, y 21 juveniles de último año entre División de Honor y Liga Nacional. El dinero sin duda ayuda (aunque la mayoría de jugadores no cobran, y los partidos tienen entrada gratuita), pero en 2ªCatalana uno tiene la sensación de que seduce más un proyecto; luchar por el éxito es más llamativo que cobrar 50 ó 100 € al mes.

Nos llama por ejemplo la atención que el Sants con Tito Lossio en el banquillo aguantó a 7 jugadores de la plantilla de 1ªCatalana, sumó 7 del juvenil, y tuvo hasta 4 jugadores formados en la cantera del Gavà… Sergio Navarro (que es del barrio de Sants) y Guille Hernández, que venían del primer equipo del Gavà en 3ªDivisión, y Jordi Rodríguez y Adrián Guerrero, que habían estado en el futbol base. También el caso del Vilanova, que mantuvo a 6 jugadores entre los que estaban el actual capitán Oriol Codina, o el jugador del Gavà Víctor Lebrero, e incorporó para jugar en 2ªCatalana a jugadores del calibre de Álex Iloie, Aleix Vall, Alejandro Pascua o Víctor Morillas, todos santo y seña posteriormente (alguno también antes) en el equipo del Garraf. También formó parte de ese proyecto el guardameta titular este año en el Gavà, Alberto Arnalot.

En 1991 el Gavà encadenó 4 ascensos consecutivos y pasó del peor momento deportivo de su historia al mejor. En 1972 costó algo más, pero en 1977 el Gavà ya jugaba en 3ªDivisión. Descender es una mierda, pero también puede llegar a ser una oportunidad. Intentemos aprovecharla entre todos.

 

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